dilluns, 16 de desembre del 2013

Una piruleta de colors

Mal de cap
tinc.
Ganes
de menjar-me
una piruleta de colors.
Com aquella que li han fet
una mossegada
però no perd
ni la forma
ni el gust
ni la bellesa
ni la vitalitat
ni tampoc
perd les ganes
de menjar-se
una piruleta de colors.

dilluns, 9 de desembre del 2013

Ara sí

No saps
què penso.
I jo no sé
si et tornaré a veure més.
Però de moment,
mira'm
somric, no et pensis.
Pensa'm
sé que algun cop ho fas.
Fes-me
que em tornin a brillar els ulls.
Brillo
ara sí,
però
         és
               amb
                          tu.

dilluns, 2 de desembre del 2013

No t'enyoro

No t’enyoro.

No enyoro 
ni les carícies
ni la brillantor
dels teus ulls mirant-me
ni...
No, fins i tot 
quan recordo
aquells moments
no t’enyoro.
Ni tampoc els dies de pluja,
ja saps, 
els porxos,
i l’aigua, 
fent-nos la vida impossible.
Tampoc els enyoro.
Però és que quines carícies,
quina brillantor..

De fet,
no, t’enyoro.

diumenge, 1 de desembre del 2013

Vaso I

Quiero volver a alzar el vaso
pero sólo
si está más vacío que yo.
Sólo
si éste
no se ha derramado
antes de cogerlo.
Sólo
si he podido abrir los ojos,
y brindar,
brindar por esas cosas
que vale la pena brindar.
Como el hecho
de que un vaso,
mi vaso,
esté lleno
todavía.

diumenge, 24 de novembre del 2013

Ni tu

I què si somnio que t’he somniat?
Simplement ho pensava,
sense dir-ho.
O ho deia,
sense pensar-ho.
Qui sap.
Ni jo. Ni tu.
Només nosaltres.
O no.
Potser ningú.
Per què en el meu llit
ja no queda la teva olor?

dissabte, 23 de novembre del 2013

Digues-me

- Quan vulguis parlar, ja saps, sóc aquí.
- Vull parlar.

I jo vull que em parlis, però a propet de mi i dels meus llavis, sentint-te respirar. I que m'acaricies molt perquè em duri tot el temps que estarem separats. Però escolta, que no t'espanti la idea, simplement era una proposta. Un xic descarada potser. No hi puc fer més, ha estat un impuls incontenible. Saps d'aquells que t'agafen quan vas a la nevera i hi ha xocolata? Doncs tu ets com la xocolata, però amb llet (que m'agrada més), i és que encara que en mengi molta de cop i tingui mal de panxa seguiré menjant-ne. En fi. Saps què? M'encanta capbussar-me en els teus ulls. Sí, és molt cursi. Però no sé si saps que els tens preciosos. D'acord ja paro. M'he quedat sense aire de tan ràpid que he parlat. Me'n dones? D'aire vull dir. Però sense cansar-te, és clar. Bé, tampoc vull que sigui una molèstia. És a dir, que si no vols... Doncs res! Ja m'ofegaré sola. Ei, que no! Que ja demanaré una altra ajuda vull dir. Ups, espera, tampoc volia dir exactament això. No em malinterpretis. Si jo vull que.. Bé, potser ja t'ha quedat clar el que vull. Sí, xocolata amb llet també que ara m'ha vingut gana, però no em referia a això. Ja ho saps, oi? Ai, que tampoc volia explicar-te la meva vida. Bé, de fet, prefereixo que la coneguis tu.

- Digues-me.


dimecres, 13 de novembre del 2013

Ya han llegado

Ya han llegado
las hojas secas
rompiéndose bajo mis pies.

Y no sé,
pero tengo ganas
de que no terminen de romperse.
Tengo ganas de que
se apodere de nosotros,
el frío,
de tú y yo,
el frío.
No me malinterpretes,
déjame explicarte.
Ese frío
suave
dulce
tranquilo
humilde
penetrante,
ese es
el que hace
que tu mirada
siga siendo
mi fuente de calor.

dissabte, 9 de novembre del 2013

Y al fin se iba a la cama

La luna la iluminaba. Me acerqué unos metros más y la luz de las farolas empezó a ser más intensa, la ciudad me saludaba de espaldas. Se escuchaba un ronroneo persistente, como ausente, de los motores de los coches, y a lo lejos una sirena. Y otra. Y otra. Una pareja caminaba delante de mí, cogidos de la mano, que buscando tranquilidad esperaban que un banco les dijera que se sentaran en él. De golpe se paraban, se miraban y se sentaban, confirmando mis sospechas.
A medida que me acercaba más al centro empezaba a sentirse el murmullo de gente. Y los coches. Coches obedeciendo a semáforos incansables. Todo el mundo volvía a casa. Caras cansadas que abandonaban su trabajo, otras de felicidad por terminar de una vez el día.
Los edificios difuminados ahora se veían con nitidez y cada vez había más ventanas encendidas. Me gustaba pasar por las calles y ver cerrar las luces de las tiendas, escuchar las persianas bajándose, y justo delante alguien abriendo la puerta de su portal. Me perseguían con miradas despreocupadas, cocinaban, miraban la tele... ¿Y qué hacía yo paseando justamente en ese momento? Pues eso. Observar como mi ciudad se lavaba los dientes, le leían un cuento y al fin se iba a la cama. 

dilluns, 28 d’octubre del 2013

2

Vull tenir-te a 2cm
com a màxim comú divisor
de la meva pell,
encara que si fos per mi
ja hauria sumat
el mínim comú múltiple
dels nostres cossos.

Tears

Les llàgrimes baixaven per la seva cara lentament, una per una, sense pressa. Deixant aquell regust salat als llavis i fent créixer dins meu una immensa sensació d'alegria. Llàgrimes brillants, llàgrimes transparents, llàgrimes divertides, llàgrimes lliures, llàgrimes suaus i carinyoses. Llàgrimes que en definitiva no són res més que traficants d’emocions.I aquest cop m’encantava veure-la plorar, sentir que era l’home més afortunat del món. I m’agafava la mà, de sobte, em mirava als ulls i em deia que sí amb el cap. Jo somreia amb tranquil·litat i li ensenyava l’anell en que tant havia somiat. I em perdia en els seus ulls desitjant cridar als músics i convidats per celebrar el nostre casament allà mateix.El cel blau, el sol brillant i una brisa suau ens envoltava dins aquell prat verd. Era un dia preciós, potser el dia més preciós de la meva vida. Em casaria amb ella, la dona a qui més estimava i apreciava, vaja que em casaria amb la dona de qui n’estava enamorat.I ella s’eixugava les llàgrimes i m’abraçava feliç a més no poder. Després em mirava als ulls amb aquella mirada increïblement bonica que ara ja era una droga per a mi. Una droga que necessitava cada dia, una droga que es convertia en desig al tocar-la, i tenia tanta sort de tenir-la al meu costat estimant-me tal i com sóc, que encara no m’ho creia. I a mi també se m’omplien els ulls d’aquelles llàgrimes precioses. Llàgrimes brillants, llàgrimes transparents, llàgrimes divertides, llàgrimes lliures, llàgrimes suaus i carinyoses. Llàgrimes que en definitiva no són res més que traficants d’emocions.



dissabte, 26 d’octubre del 2013

Ya no volvería a ser ella

Mientras su cuerpo se debatía entre la vida y la muerte recordó el día más triste que había vivido.
Era una fría tarde de otoño, el Sol se estaba poniendo y el olor de ternera al horno subía por las escaleras. Ella, estaba sentada en su escritorio leyendo a la luz de una vela. Se la veía concentradísima, le encantaba leer, así podía evadirse del ese mundo que tanto odiaba. De golpe llamaron a la puerta.

-          ¿Sí? – respondió guardándose el libro bajo la falda.
-          Mi reina, la cena está en la mesa.
-          Gracias María, ahora acudiré al comedor.
-          De acuerdo, disculpa.

Volvió a coger el libro y lo guardó bajo su almohada, allí estaría seguro. Se recogió el pelo y bajo al comedor. Era una sala enorme, llena de cuadros, dónde justo en el centro se encontraba una mesa larguísima. Su marido la estaba esperando sentado en uno de los extremos de ésta y a su lado había mucha gente que no conocía.

-          Que sea la última vez que tarda tanto en venir a cenar, ¿no estaría leyendo  por casualidad?
-          No señor, sólo estaba ordenando mis aposentos. No volverá a ocurrir.
-          Que así sea. Se rumorea que el Marqués de Villalta le ha sido infiel a su mujer, ya les había dicho que ese hombre no era un buen cristiano.
-          A lo mejor no es tan malo. – comentó su mujer en una voz casi inaudible.

Los comensales pusieron los ojos como platos y acto seguido empezaron a cuchichear.

-          ¿Qué ha dicho? Le comenté más de una vez que no hablara con ese energúmeno y no me obedeció. No me puedo creer que aún afirme eso, esos libros le están matando por dentro. Me da asco. – gritó como si fueran las últimas palabras de su vida.
-          No se ofenda, no pretendía discutirle nada.
-          Más vale, que prosiga la cena.

Odiaba con todas sus fuerzas ese carácter egoísta, autoritario y manipulador. Pero sabía que sólo podía asentir y callar, no tenía alternativa. No podía llevarle la contraria a su marido si no quería que le hiciera aún más la vida imposible. Él ardía de ira cuando aparecía en su habitación por las noches y ella le decía que estaba cansada. Alguna vez le había pegado pero ella seguía diciéndole que había dormido mal la noche anterior y que por eso necesitaba dormir; que no era porque no quisiera estar con él. El problema era que el rey estaba obsesionado con su virginidad y cuando su mujer le negaba una oportunidad  para que la perdiese se volvía loco.
A la mañana siguiente se levantó con ganas de huir de aquel lugar, así que cogió su caballo y se fue a dar una vuelta por el bosque. Cuando volvía al castillo vio que había una columna de humo que se alzaba hasta el cielo. Corrió todo lo que pudo para ver qué pasaba. El rey, su marido, estaba quemando todos los libros que tenía escondidos bajo su cama. Se puso a llorar desconsoladamente. Subió a su habitación desesperada, fue al balcón y cuando iba a tirarse su marido apareció en la puerta.

-          ¿Qué hace? ¿Está loca?
-          ¡Váyase!

La cogió por la cintura y la tiró al suelo. Estaba fuera de sí. Empezó a atizarle patadas en el vientre. Ella asustada intentó ir hasta la pared y aún fue peor. La paliza le dejó tan KO que pensó que moriría, pero no. Y al ver que el dolor aumentaba y ya no volvería a ser ella nunca más, cogió unas tijeras de coser tiradas por el suelo y no se lo pensó dos veces. Atravesó su cuerpo como si fuera la última cosa que hiciera, y así fue. 

¡Qué curvas tenía!

Y ¡qué curvas tenía! Caminaba con aquella elegancia que hacía abrir la boca, y sus carnes se movían al compás de su andar. Parecía que bailaba, sin música, claro. Pero no hacía falta, cuando ella pasaba era como si sonara una melodía de debajo las calles, de encima de las copas de los árboles, de detrás de las farolas… Todos sonreían con su visita. Sus labios como sangre, siempre perfilados con la misma cura que su ropa le caía sobre su cuerpo, inspiraban aire de forma casi sensual. Algo tan primario como respirar y tan bello si lo hacía ella. Y sus ojos… ¿cómo hablar de sus ojos sin quedarse sin aliento? Te adentrabas en ellos como si de un mar se tratara, como si fueras a perderte. Y la verdad es que costaba volverte a encontrar. Y con un solo gesto desconectaba tus sentidos, o los agudizaba de repente, así, sin más. Tenía esa capacidad. Y aunque a lo mejor fuera extremadamente exagerado cuando la mirabas parecía que deseándola estabas haciendo lo correcto. Una buena obra. Aunque ella, ella era la mejor obra.