dissabte, 22 d’abril del 2017

Carreras

Hacía tanto viento
que se me despeinaban las pestañas
y los miedos con tu aliento.
Despropósito si te digo que no era verdad,
que el tiempo que me movía eran los días,
y no los soles y las nubes.
Que las mentiras sólo sangran si arañan,
y yo sólo te pedía que no lo hicieras tú
en otra parte que no fuera la piel.
Porque de guerras ya sabemos todos
y de precipicios ya ni te cuento.
Pero con tres o cuatro años
ya tengo puentes y murallas.
Así que espero que no seas de estos
que se llaman ingenieros
que yo con tus ojos me apaño
entre vientos y momentos.
Y de paso me quedo con ellos
cada vez que me dicen
que estudie algo que me guste menos.

Aunque de hecho, yo de carreras sólo sé que se corren en tu cuerpo.

dimecres, 22 de març del 2017

3 batallas

Hay tantas metas
bajo vuestros párpados.
Fieles batallas
dentro de los pulmones.
E inocentes mentiras,
detrás de las pestañas.
Qué mal augurio,
que ya no quepas en las mías,
pensaba.
Ausente de todas muestras
de afecto indeseado,
de miradas de deseo,
sin ganas ni tiempo.
Allí estabas, detrás de esos ojos,
porque era mentira todo aquello incierto.
Porque era difícil no responder
a ciertas cosas,
porque a ciertas cosas
del querer
nadie espera que puedas.
Ni entender,
ni sepas que
ciertas cosas del querer
no precisan batallas.
Porque son ellas,
precisamente ellas,
las causantes
de toda infelicidad marchitada.

dimecres, 1 de febrer del 2017

No me busques

No me busques.
Y es que en las esquinas
que llevan tu nombre
ya no tiritan los atardeceres,
sólo muerden.
Que no sé qué es peor.
Acunan al insomnio
y descalabran cualquier signo de nostalgia.
Ella siempre vuelve.
Llega con todas sus cosas,
las revuelve y las vuelve a revolver.
Se cansa de si misma,
de tantas medias verdades,
de tantos malos recuerdos,
de tantas noches en vela
-mis ojeras aún la recuerdan.-
Y se tumban en la cama, agotadas.
Mis penas y mis ganas,
que ahora deben estar follándose.
Que de amor no saben,
que de amor no duelen,
que de amor no quieren.

Por eso no me busques.

Y es que en las esquinas
que llevan tu nombre
está lloviendo
y no estás tú
para hacerme tiritar en ellas.

dissabte, 10 de desembre del 2016

Tus manos en las mías
esconden más rincones llenos
de miedos y manías
que mis días vacíos.
Se compensa
si sigues relamiéndote los labios
detrás de esa sonrisa que me parte la vida,
en dos.
Dos mundos enteros para descubrirnos.
A mí que nadie me diga
qué es eso del deseo.
Que puedes poner donde quieras el freno,
pero no pierdas las ganas
de esos ojos en mi cuerpo.
Y es que me lo pones difícil
si mientes que sabes como hacer
eso que dicen que es vida.
Déjamelo a mí para cuando te vea.
Que nos enredaremos ya sin cuerdas,
porque no nos quedará cordura
que nos ate a amar como dicen ellos.

diumenge, 13 de novembre del 2016

Maria

Desobediència cega
clavada entre les costelles
d'aquells qui lluiten i criden
per viure.
Ja no temen,
les clavícules esguinçades com agulles tenen,
i ni esma de caminar sense sentir la vida.
Esperen,
que caigui l'endemà i espolsi la pena.
Pena que valgui la vida,
l'endemà que caigui en les nostres mans, amiga.
Cada dia rascant-nos les ferides,
callant-les, matant-les.
Ara ja no cremen
si em recordes la lluita que és viure.
Gràcies pels petons que oloren a vida.

dilluns, 26 de setembre del 2016

Tic tac

Creo que he estado más tiempo
perdiendo éste
que queriendo acabar con esto.
He terminado odiando el momento.
Y es que en realidad
todo se ha fugado a tal velocidad
que ahora tengo miedo.
Miedo de haberme perdido
cosas que ya no puedo encontrar
porque se fueron con ese tiempo.
Casi como relámpagos estallar
dentro y fuera de mi cuerpo.
Dime qué piensas
Observándome.
Llanto.
Observada
Rabia.
No es casualidad
que aparezca dolor
clavado en las costillas.
Tiempo.
Tiemblo.
Tiento.
Siento.
Siempre.
Miente.
Muerte.
Suerte.
Sueño
con volver a verte,
siendo dueña,
al fin,
de mi tiempo.


divendres, 9 de setembre del 2016

(Re)llenarse

Ya no sé ni darme las buenas noches
entre versos de alivio,
ni vaciarme, con más o menos gracia,
pero quedarme sin rastros.
Ni rostros en los que llorarme
tampoco me quedan muchos
aunque lleguen siempre de nuevos.
Y es que ya no me duelen
ni las manos de escribir,
ni las ganas de gritar,
ni los besos que no di.
Fría, ausente, me vuelvo.
Y todo es mentira cuando
contigo despierto
y no hay nada muerto.
Ni rastro de vacíos
ni llantos infinitos
ni el odiar como norma
ni el olvidar como alivio.
Solo nuestros cuerpos
tapando los ruidos sordos
que recita el somier,
que cantándole a la luna
se ha dado cuenta
de lo llenos que nos volvemos
cuando nos queremos bien.