dissabte, 22 d’abril del 2017

Carreras

Hacía tanto viento
que se me despeinaban las pestañas
y los miedos con tu aliento.
Despropósito si te digo que no era verdad,
que el tiempo que me movía eran los días,
y no los soles y las nubes.
Que las mentiras sólo sangran si arañan,
y yo sólo te pedía que no lo hicieras tú
en otra parte que no fuera la piel.
Porque de guerras ya sabemos todos
y de precipicios ya ni te cuento.
Pero con tres o cuatro años
ya tengo puentes y murallas.
Así que espero que no seas de estos
que se llaman ingenieros
que yo con tus ojos me apaño
entre vientos y momentos.
Y de paso me quedo con ellos
cada vez que me dicen
que estudie algo que me guste menos.

Aunque de hecho, yo de carreras sólo sé que se corren en tu cuerpo.

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